Dehesa, toro y turista, ¿patrimonio de futuro?


Miercoles 4 Mayo 2011

Un proyecto, a través de la Diputación de Badajoz, promueve como destino turístico las ganaderías de reses de lidia de la zona de Táliga

Que el mundo del toro necesita abrirse y darse a conocer para promocionarse no es ninguna novedad. Muchos son los taurinos que reclaman desde hace años más actividades de promoción de la fiesta en todos sus ámbitos. Uno de ellos es el aspecto ganadero. Conocer la cría del toro bravo no solo ayuda a comprender la tauromaquia, sino que ofrece argumentos ecológicos como la conservación de la dehesa o la selección de caracteres para conseguir astados con determinados rasgos, una ardua labor de los ganaderos que pocas veces sale a la luz más allá de los cercados de las fincas de bravo.

En Extremadura esto cobra aún más importancia pues son 127 los hierros cuyas reses pastan en la región. Muchas de ellas se asientan en el denominado valle del Táliga y en las inmediaciones de Olivenza, Alconchel, Villanueva del Fresno o Cheles. De ahí que exista un proyecto turístico denominado 'Dehesa y toro' que busque mostrar al visitante la importancia de estos dos elementos, sin perder de vista la belleza estética de los paisajes donde viven los astados que se lidian en las plazas de todo el país.

'Dehesa y toro' existe a través del Área de Igualdad y Desarrollo Local de la Diputación de Badajoz. Vio la luz hace algo más de dos años, a través del Proyecto Pegla -Proyecto Estructurante de Desarrollo de las Tierras del Gran Lago Alqueva- que nace en 2006 a través de un acuerdo entre los gobiernos de España y Portugal con el objetivo de intervenir en la zona transfronteriza entre Extremadura y el Alentejo «para eliminar diferencias sociales, económicas y de organización territorial, mediante el aprovechamiento conjunto de las potencialidades de Alqueva», según la web de la Diputación de Badajoz, que ha puesto en funcionamiento un plan integral de desarrollo del embalse.

En la actualidad, el área está conformada por siete cámaras municipales portuguesas y por cinco municipios españoles: Alconchel, Cheles, Olivenza, Villanueva del Fresno y Táliga. Precisamente este último realizó un estudio de viabilidad y «manifestó que quería potenciar algo fundamental como es el toro bravo, teniendo en cuenta que en la zona hay once ganaderías», según explica la diputada del área, María Josefa Hormigo.

Con el presupuesto con el que cuenta la Diputación para el proyecto se realizó un programa con un claro objetivo: poner en marcha rutas turísticas por ganaderías para atraer a personas, motivadas por conocer la dehesa y el toro bravo. «Se trata de un recurso turístico de calidad y podemos hacer una valoración muy positiva del proyecto. Nuestra intención es atraer visitantes de calidad, no la masificación, sino un turismo selecto», indica la diputada.

Así, Hormigo subraya que Olivenza es una localidad que recibe a muchos turistas y es un punto de visita asentado, de ahí que la iniciativa busque que estas personas no se queden en un lugar sino que se muevan por la comarca. «Dehesa, toros y agua tienen que ser explotados turísticamente y por eso lo difundimos a través de las oficinas de turismo de las localidades cercanas», argumenta la diputada.

Es por eso por lo que se ha editado un folleto donde se detalla el proyecto para todos los que estén interesados. En él se muestran las siete ganaderías participantes que son las de Marqués de Villalba de los Llanos, Carriquiri, Luis Terrón, José Luis Iniesta, Arcadio Albarrán, Juan Albarrán y Herederos de Bernardino Píriz, todas ellas de reconocido prestigio a nivel nacional.

En cada una de ellas se relatan las actividades que se pueden llevar a cabo, siendo la principal la observación de los toros en libertad por los campos de las fincas, acompañados por el mayoral. Los aficionados pueden comprobar las hechuras y el trapío de los toros reseñados para cada corrida, ver las distintas capas de los ejemplares, las vacas con sus becerros o comprobar la apacible vida en la dehesa para estos astados.

Junto a la observación de las reses en su hábitat natural se detallan otras actividades como el manejo del ganado de lidia, la doma vaquera, participación en labores agroganaderas, senderismo o laboreo. Estas son más difíciles de llevar a cabo, pues requieren una mayor coordinación y personas dedicadas en exclusiva, además de horarios. Habrá visitantes que reclamen un enfoque hacia estas acciones, para tener un mayor conocimiento del entorno bravo o completar su recorrido con algo más que la simple observación.

Sin embargo, no suele ser frecuente -según narran algunas personas que han participado en el proyecto- hacer algo más que la mera observación que viene a quedarse corta para algunos participantes que reclaman, además, una explicación más detallada y minuciosa si no tienen amplios conocimientos en la materia. Ya se sabe que intentar contentar a todos siempre es complicado y, como sucede en las plazas de toros, la división de opiniones está a la orden del día. Lo que para algunos puede resultar atractivo, para otros puede quedarse corto o ser insuficiente.

A veces, a caballo

María Briones es la ganadera de Carriquiri, una de las que se encuentran en el proyecto 'Dehesa y toros' y cuyas reses pastan en 'Vega de Hornillo'. Mañana serán lidiadas en la capital de España, en la goyesca conmemorativa del día de la Comunidad de Madrid. María reconoce que se han hecho algunas visitas en los últimos años, aunque no han sido demasiadas.

«Normalmente les enseñamos los toros que tenemos en la finca y hubo una ocasión en la que pasearon a caballo. Después solemos soltar alguna becerra y me han comentado algunos conocidos que en Andalucía a veces se organizan muestras de acoso y derribo», explica.

La ganadera reconoce que puede ser algo positivo para los ganaderos de reses bravas, pero que requiere un servicio especializado y que en su finca no lo hacen habitualmente «por circunstancias».

Una mayor versatilidad en las actividades sería interesante para motivar a los visitantes, muchos de los cuales ya conocen las ganaderías y buscan un aliciente más en sus rutas turísticas. Además, el visitante poco aficionado puede conocer algo más del campo y comprobar, por ejemplo, cómo se seleccionan los ejemplares o que criterio se sigue para aprobar las vacas o no en un tentadero.

Y es que parece que el programa no ha tenido toda la acogida prevista, pues no son muchos los que se animan. Uno de los inconvenientes es que los que lo hagan tienen que ir como mínimo en grupos de 15 personas y con cita previa, lo que impide que dos o tres turistas puedan acercarse y motiva sobre todo a que sean las peñas las que acudan para realizar jornadas de convivencia en la dehesa brava.

El inconveniente surge también a la hora de contactar con las ganaderías. Con algunos teléfonos es complicado hacerlo, pues suelen ser fijos de las fincas y no siempre hay alguien que pueda atender.

De hecho, María Josefa Hormigo, anuncia que se está trabajando en una siguiente fase del proyecto y que aunque los ganaderos «son muy receptivos aún queda trabajo por hacer para que sean totalmente visitables».

Abrir las puertas de las fincas a los colegios e institutos puede ser también la aportación del mundo ganadero a la defensa de la tauromaquia. Algo similar a lo que venía de la mano del proyecto 'Somos dehesa', que puso en marcha la Consejería de Agricultura y Desarrollo Rural de la Junta de Extremadura y de cuyas actividades HOY publicó un reportaje. En este proyecto, además de contemplar a las reses, se explicaba el día a día en una ganadería de bravo o el manejo de los caballos, así como se llevaban a cabo acciones más relacionadas con la dehesa y su conservación, como la siembra de encinas.

La dehesa y el toro de lidia están estrechamente unidos. No tendría sentido mantener fincas de cientos de hectáreas si no es por el ganado en general o el bravo en particular. Las reses garantizan el mantenimiento de la biodiversidad en un ecosistema único, como es la dehesa, y promueven un desarrollo rural sostenible e incluso un turismo de calidad y distinto, como el que promueve este proyecto.

Su ampliación y mejora en futuras ediciones será determinante a la hora de su éxito, que será también el de la propia fiesta, pues si aficionados o no descubren los valores de las ganaderías de lidia y se acercan a la vida del toro bravo podrán comprender mejor su utilidad en el mundo taurino. Más aún cuando este parece que pide a gritos darse a conocer para que su supervivencia ni siquiera esté en duda.

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